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Introducción
Nicaragua atraviesa una crisis de viabilidad
económica sin precedente, cuyos indicadores
acusan déficit crónico de
la balanza comercial, desequilibrio fiscal,
agotamiento de las reservas internas, endeudamiento
público (externo e interno) insostenible,
insolvencia de la producción interna
y de exportación, hemorragia de sus
excedentes, sobresaltos financieros, desempleo
y migración, pobreza y desnutrición.
Mientras tanto las políticas monetarias
y fiscales impuestas por los organismos
financieros internacionales mantienen un
sesgo recesivo que contribuye a la caída
de las inversiones y de la demanda efectiva.
En este contexto macroeconómico,
el campesinado nicaragüense genera
alrededor del 65% de las divisas, todavía
retiene en posesión más del
50% de la tierra en fincas y produce más
del 80% de los alimentos. Sin embargo, Nicaragua
está gastando la tercera parte de
sus exportaciones (US $200 millones de dólares
por año) en comprar alimentos básicos
en el exterior: por otro lado, a nivel socioeconómico
la situación en el campo es bastante
desesperante, pues la pobreza obliga a migrar
al exterior o hacia ciudades con serias
dificultades para ofrecer empleo y servicios
elementales.
Presentamos a la consideración de
todas las fuerzas organizadas del país
y de la comunidad internacional una propuesta
denominada Programa Productivo Alimentario,
que consiste en rehabilitar la economía
campesina, facilitando su capitalización
a fin de que priorice y potencie la producción
de alimentos, para sí misma y para
el país en su conjunto. El apoyo
a la producción campesina de alimentos
se ha emprendido parcialmente por parte
de instituciones públicas y organismos
privados. Con tales antecedentes nosotros
pretendemos entregar nuestra experiencia
y sumarnos al esfuerzo conjunto de sintetizar,
integrar, generalizar y global izar las
diferentes iniciativas en aras de resolver
entre todos la problemática alimentarla.
Las ventajas comparativas que tiene la
producción campesina de alimentos
a la que apuesta este programa se fundamentan
en a) la necesidad de alimentar a la población,
b) la dificultad e inconveniencia económica
de seguir importanto alimentos, c) la experiencia
nacional y la viabilidad comparativa de
la familia campesina en la producción
de alimentos (acceso a tierra, abundancia
de mano de obra, bajos requerimientos de
capital, climatología), d) el impacto
en la demanda efectiva interna, al ser los
productores campesinos los mismos consumidores
de su producción, e) el potencial
exportable de alimentos en el mercado internacional,
como lo muestra la importancia que los pafses
ricos confieren a la producción,
comercialización y procesamiento
de alimentos.
Partimos de la convicción de que
con el concurso de las instituciones de
gobierno, las alcaldías, las asociaciones
rurales, los ONGs y la Comunidad Internacional,
las familias campesinas en particular y
Nicaragua en general pueden comenzar a revertir
inmediatamente la situación en que
nos encontramos. Por supuesto que emprender
esta estrategia e impulsar este programa
requiere de políticas económicas
relativas a: fomentar el uso de mejores
tecnologías y el incremento de los
rendimientos productivos evitando las pérdidas
postcosecha de los campesinos y campesinas,
mejorar los caminos rurales, capitalizar
las unidades económicas campesinas,
apoyar el acceso directo a los mercados
y facilitar la exportación de alimentos.
El costo global del Programa es de US $30
millones de dólares por año
a un ritmo de 15,000 familias atendidas
anualmente, para una meta quinquenal de
75,000 familias y US $150 millones de dólares.
Este Programa puede ser implementado parcialmente
por cualquier instancia motivada y dispuesta
a contribuir a resolver la necesidad de
producir alimentos.
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