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Ayudar a los ricos es
desarrollo, ayudar a los pobres es populismo
Orlando Núñez Soto
Los economistas de derecha, representados por
el diario La Prensa, siempre han señalado
que ayudar a los ricos es pensar en el desarrollo,
mientras que ayudar a los pobres es puro populismo.
Lo primero que tenemos que decir es que en Nicaragua
y desde el punto de vista productivo lo que llamamos
pobres son pequeños productores, sean estos
campesinos, artesanos, pequeños comerciantes
o trabajadores. De tal manera que no se puede
seguir afirmando que los pobres son una carga
para el país; entre estos pobres se encuentran
las familias migrantes que producen la mayor parte
de las divisas que recibe anualmente Nicaragua.
En otras palabras, son pobres por el sistema capitalista
en que se encuentran, pero son los que producen
la mayor parte de la riqueza nacional.
Efectivamente, las familias nicaragüenses
que trabajan en el exterior generan más
de 880 millones de dólares en divisas netas,
pues ni siquiera comen aquí. Estos héroes
de la sobrevivencia de nuestro país, pagan
hasta un 20% por enviar el dinero a sus familiares
y no tienen ni siquiera una ventanilla en el consulado
de Nicaragua en Costa Rica o en Los Estados Unidos,
sin embargo, cuando alguien propone bajarle el
costo a las transacciones o concederles las mismas
facilidades que en otros países, como El
Salvador, entonces, nos dicen que eso no es viable
y que es populismo. Pero cuando los coimeros que
cobran alrededor de 200 millones de dólares
por dichas transacciones solicitan algún
subsidio o alguna exención fiscal, entonces
el diario La Prensa se apresura a decir que es
para desarrollar el país.
Los productores cafetaleros también generan
empleo y divisas para el país, más
de 100 millones de dólares anuales y más
de 100,000 empleos, sin embargo, en los últimos
años, muchos productores han perdido sus
fincas a manos de la Cobra o de las quiebras bancarias.
Pero cuando el Estado paga 5,000 millones de córdobas
en deuda interna a los bancos privados, entonces,
el diario La Prensa se apresura a decir que es
perfectamente viable que los contribuyentes paguemos
semejante cantidad de dinero porque es para el
desarrollo del país.
Entre los pocos productores que acceden a créditos
en Nicaragua, muchos pierden sus propiedades,
debido en gran parte al insoportable sobrepeso
de los impuestos, los que pasan del 30%. Si algún
productor pone su dinero en el banco, éste
le paga alrededor de 5%. Mientras que los banqueros
cobraron hasta 20% de intereses por los famosos
CENIS. Al respecto, el diario La Prensa dice que
pagar más a los banqueros favorece el desarrollo,
pero buscar como proteger a los productores bajando
las tasas de interés es populismo.
La mayor parte del Presupuesto de la República
se financia con los impuestos de los nicaragüenses,
gran parte de los cuales, particularmente los
impuestos indirectos y cotizaciones de los trabajadores,
son pagados por los nicaragüenses pobres
o pequeños productores, mientras que menos
del 10% es pagado por los llamados grandes contribuyentes.
Para el diario La Prensa, economizarles erogaciones
tributarias a los ricos es desarrollo, mientras
que revisar la estructura tributaria nacional
no es viable y hasta peligroso porque podemos
ahuyentar a la inversión extranjera y por
lo tanto al desarrollo.
Las empresas maquileras de las zonas francas
están libres de impuestos y pagan los salarios
más baratos del mundo, gracias a lo cual
todavía existen algunas maquilas en Nicaragua.
En cambio, muchos trabajadores y trabajadoras
de las zonas francas son excluidos de los servicios
del Seguro Social por sus patronos. Sobre este
punto, el diario La Prensa dice que las facilidades
tributarias a las empresas maquileras es para
favorecer el desarrollo, mientras que pensar en
aumentos salariales o mejores condiciones laborales
a los trabajadores es puro populismo.
Nicaragua importa más de 300 millones
de dólares al año en alimentos,
es decir, un tercio de sus divisas brutas, bienes
que se producen en Nicaragua por el campesinado.
Últimamente, las importaciones han sido
exentas de impuestos, mientras que a los productores
nacionales se les sobre carga de impuestos. Igualmente,
para el diario La Prensa, ayudar a los grandes
importadores a desbaratar nuestra soberanía
alimentaria es desarrollo, mientras que apoyar
a los campesinos para que aumenten su productividad
y su bienestar es populismo.
El diario La Prensa está promoviendo que
le regalemos a la cadena hotelera Marriot unos
bonos de inversión turística (BIT),
por medio de los cuales el 70% de sus inversiones
serán financiadas y canceladas por el fisco.
Mientras tanto los pequeños negociantes
de CANTUR no pueden acceder a las facilidades
que el gobierno ha concedido a los grandes empresarios
turísticos. Igual que en los casos anteriores,
ayudar a los grandes empresarios, sobre todo extranjeros,
es desarrollo, en cambio, ayudar a los pequeños
productores es populismo.
Finalmente, y a propósito de la oferta
sandinista sobre el Bono Productivo Alimentario,
cuyo costo es de 30 millones de dólares
para apoyar a 75,000 familias campesinas, quiero
decirles que Nicaragua recibe de la Cooperación
Externa alrededor de 500 millones de dólares
anuales, en parte para resolver en forma productiva
el problema de la pobreza en el campo y en parte
para sentar las bases de un desarrollo sostenible
y sustentable, dinero que en parte se recuperaría
para conformar fondos revolventes de las mismas
familias campesinas. En años anteriores,
más de 100 millones de dólares no
pudieron desembolsarse por falta de capacidad
burocrática, otro tanto quedó en
la burocracia por gastos administrativos. Suena,
pues, mezquino, decir que apoyar a los campesinos
es populismo, siendo estos quienes sostienen la
alimentación de los nicaragüenses.
Mientras que les parece desarrollo apoyar por
ejemplo a los grandes productores de pollos, a
quienes se les mantiene la más alta protección
arancelaria, aún después de la firma
del tratado comercial con los Estados Unidos.
Managua, 21 de Julio del 2006
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