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Las preguntas de Confidencial
sobre el Programa del FSLN
Orlando Núñez Soto
En la edición No. 460 del mes de junio,
el semanario Confidencial entrevista a ciertas
personas sobre los recursos para implementar un
programa económico como el que plantea
el Frente Sandinista. En primer lugar habría
que celebrar la iniciativa de Confidencial de
poner en agenda pública una discusión
sobre los programas económicos propuestos
por los partidos. Siempre y cuando el debate sea
profesional, acepto sumarme al mismo.
Las fuentes para cualquier programa son el presupuesto
de la República, alimentado por los impuestos
nacionales (800 millones de dólares). Ahora
bien, según estudios recientes, existen
más de 400 millones de dólares de
gasto tributario (evasión fiscal y excepción
fiscal), sin incluir exenciones a la canasta básica
(Daniel Artana, Secretaría de la Presidencia),
de donde podríamos recuperar aunque sean
100 millones de dólares anuales para aumentar
el presupuesto.
El gobierno recibe más de 400 millones
de dólares entre préstamos y donaciones
anualmente. Gran parte de los cuales no logra
desembolsarse, otra parte se queda en la burocracia
y una parte significativa se privatiza a través
de la corrupción.
Anualmente Nicaragua recibe alrededor de 800
millones de dólares de remesas familiares,
de los cuales una parte podría completar
fondos para viviendas de miles de familias nicaragüenses,
a través de mecanismos e incentivos que
ya están en marcha en algunos países
latinoamericanos.
Empezaré con los temas más polémicos,
particularmente los que tienen que ver con fondos
adicionales que se necesitan para resolver problemas
reconocidos por todos los candidatos. Fondos que
en total no llegan a 100 millones de dólares
por año, una cifra manejable según
los datos arriba mencionados.
El Bono Productivo Alimentario
Nicaragua importa anualmente más de 300
millones de dólares de alimentos de consumo
cotidiano. Estamos hablando de divisas constantes
y sonantes que gastamos anualmente los nicaragüenses
para enriquecer a nuestros suplidores internacionales
por productos que nosotros siempre hemos producido,
como arroz, maíz, frijoles, plátanos
y verduras de toda clase, leche, queso y otros
derivados, aceite, etc. Por lo tanto es una necesidad
producir alimentos y resolver el problema del
hambre.
El Programa del FSLN, propone resolver el problema
del hambre, capitalizando a 75,000 familias campesinas
a través de un Bono Productivo Alimentario.
Ellas necesitan reponer sus animales y el bono
productivo lo facilitaría. El costo de
este programa es de 30 millones de dólares
por año, durante un período de cinco
años. El bono generaría alimentos
y empleo para los campesinos, e incremento de
las ventas para los empresarios (vacas, cerdos,
gallinas, alambre de púa, etc). La recuperación
serviría para alimentar fondos de crédito
a las comunidades.
El 6% a las universidades y el 10% a las alcaldías
En este caso, la respuesta es fácil porque
ya existe ese dinero en el presupuesto de la república
y además se ha desembolsado año
con año. Aquí lo que habría
que responder es qué harían los
50,000 estudiantes que hoy por hoy pagan 200 córdobas
(US$12) solamente por semestre para estudiar.
De dónde sacarían estos 50,000 estudiantes
universitarios el dinero para pagar 150 dólares
mensuales que cobran las universidades privadas
en promedio, si al ganar los otros partidos suspenden
el 6%.
Igualmente, las alcaldías también
están recibiendo el 4% del presupuesto
nacional, de lo que se trata es de aumentarlo
hasta el 10%.
Hasta ahora lo que hemos visto es que durante
los últimos 16 años de gobierno,
se transfieren más recursos en incentivos
fiscales a las empresas transnacionales, así
como en pagos de deuda interna con tasas usureras
a los banqueros, que en transferencias a las alcaldías,
servicios públicos o incentivos a los productores
nacionales. Si se aprobaran más incentivos
a las transnacionales y turísticas (BIT)
los gastos tributarios del gobierno aumentarían
en 50 millones de dólares.
Insumos y combustible para los campesinos
y transportistas
Al respecto existe una pregunta y un temor que
tiene que ver con la urea importada de Venezuela
por una sociedad cooperativa nicaragüense
(NICARAOCOOP) y vendida a los campesinos nicaragüenses
a menor precio que en el mercado. El temor que
aparece en algunos amigos entrevistados por Confidencial
es que dependeríamos de Venezuela para
esas transacciones.
Para quienes no lo saben, la urea comprada por
NICARAOCOOP es la misma urea que compran los importadores
privados nicaragüenses (SACSA VISAGRO) a
Venezuela actualmente y nadie dice que la empresa
privada nicaragüense está dependiendo
de Venezuela.
El mismo temor que existe sobre la urea venezolana
existe sobre la oferta venezolana alrededor del
petróleo a los países centroamericanos.
Hay que saber que Estados Unidos le compra a Venezuela
gran parte del petróleo que consume. Asimismo,
el presidente de Honduras (Manuel Zelaya) y el
presidente de Panamá (Martín Torrijos)
están firmando con Venezuela la misma operación
que firmó el alcalde de Managua en nombre
de AMUNIC.
Igualmente habría que aclarar que al igual
que la urea, el petróleo es vendido y no
regalado, con la facilidad de pagar un 40% a los
90 días y el resto a 25 años plazo
a una tasa del 1%, con la posibilidad de mantener
el monto como crédito revolvente. Pienso,
que si hemos dependido de las transnacionales
(Shell, Texaco, Esso, etc.), quienes ganan decenas
de millones de dólares a costa del público
nicaragüense, cuál es el problema
de diversificar el suministro con algunas ventajas
comparativas, tal como lo están haciendo
otros países.
Capital de coinversión para generar
empleo
Gran parte de los fondos de coinversión
a los que están accediendo algunos países
latinoamericanos proviene de nuevos y gigantescos
países como China, Brasil o la India, los
mismos países con los cuáles negocia
cotidianamente los Estados Unidos, sin importarles
que China sea gobernada desde hace medio siglo
por el Partido Comunista Chino. La propuesta del
FSLN es que el Estado nicaragüense tenga
el 51% de las acciones y las empresas o estados
extranjeros posean el 49% del resto de acciones.
Este mismo tratamiento está haciendo Cuba
y decenas de países del tercer mundo con
diferentes países y empresas, incluidas
las empresas europeas. Gran parte de esta inversión
se paga con las utilidades, y es lo que se está
proponiendo con las diversas opciones de un canal
interoceánico, el que costaría alrededor
de 13 mil millones de dólares y daría
empleo a 600,000 trabajadores permanentes.
Fondo a los Bancos de Fomento
Hoy por hoy existe un crédito de 70 millones
de dólares que diferentes cooperativas
y microfinancieras le prestan a los campesinos,
a los pequeños comerciantes y a la pequeña
industria. Se trata de aumentar esos fondos y
orientarlos hacia la producción. Existen
muchas ofertas de parte de agencias y gobiernos
al respecto.
La operación puede iniciarse con poco
dinero y puede hacerse a través de la red
existente de cooperativas de ahorro y crédito,
tal como hace una cooperativa como CARUNA, con
fondos de diversos países e instituciones
internacionales. Algunos gremios se están
ofreciendo para incorporar créditos revolventes
en dichos programas, siempre y cuando ellos se
beneficien.
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