|
Los viejos enclaves del
Caribe y los clusters de hoy
Orlando Núñez Soto
A finales del siglo XIX, se inicia en la Costa
Caribe de Nicaragua, lo que se denominó
la economía de enclave. Se llama enclave
al establecimiento de una empresa extranjera en
un pedazo del territorio nacional, entregado como
concesión mediante un contrato entre el
gobierno nacional y la compañía
en cuestión para la explotación
de un determinado producto. En el enclave y en
el territorio ocupado por el enclave, rigen leyes
especiales surgidas de las cláusulas del
contrato, en todo caso diferentes a las que rigen
en el territorio nacional para las empresas locales.
Los enclaves enriquecen a la compañía
extranjera, pero no tienen ningún efecto
en el desarrollo nacional, sino todo lo contrario,
a mediano y largo plazo, resultan ser desastrosos.
Los viejos enclaves del Caribe
Los enclaves más importantes en la zona
del Caribe de Nicaragua, fueron los enclaves de
caucho y tuno, maderas preciosas, bananos y minería.
Las concesiones y privilegios fiscales del Estado
nicaragüense se justificaban, igual que ahora,
aduciendo la importancia de las inversiones para
la exportación y el empleo generado, factores
que prometían un seguro desarrollo económico
nacional. Efectivamente, las inversiones de las
compañías extranjeras provenientes
de los Estados Unidos de América no se
hicieron esperar, exportaron muchas divisas y
generaron mucho empleo. Pero recordemos que una
plantación llena de peones, puede hacer
crecer la plantación, aumentar las exportaciones,
generar empleo, al mismo tiempo que puede degradar
no solamente los recursos naturales, sino también
la vida social de los peones.
El desarrollo de los ferrocarriles y posteriormente
de la electricidad y del automóvil en Estados
Unidos, requería del caucho, materia prima
que se encontraba en abundancia en la Costa Atlántica
de Nicaragua. Asimismo, la construcción
de viviendas en los Estados Unidos requería
de maderas preciosas, entre ellas la caoba y el
cedro, que también existían en la
región atlántica nicaragüense.
Lo mismo puede decirse de la demanda de bananos
para el consumo de la población norteamericana
o de algunos minerales como el oro muy solicitados
por el capital estadounidense.
Por lo general las compañías extranjeras
utilizaban dos formas para extraer el producto:
mano de obra asalariada o contratos con pequeños
productores a quienes les compraban el producto.
Las compañías extranjeras de estos
enclaves llegaron a ser, hasta los años
cincuenta, las empresas que más mano de
obra contrataron. Los enclaves madereros llegaron
a contratar hasta 3,000 obreros asalariados. Los
enclaves bananeros llegaron a contratar hasta
2,500. Otro tanto podría decirse de los
enclaves mineros. En el caso de los enclaves de
caucho, hubo compañías que contrataron
hasta 5,000 trabajadores.
Otras veces, las compañías extranjeras
utilizaban el sistema de financiar y brindar asistencia
técnica a pequeños productores para
que se ocuparan de producir el producto que luego
la compañía les compraba. Es así
que en el enclave había centenares y hasta
miles de pequeños productores que se dedicaban
a recolectar caucho, producir banano o extraer
oro para ser vendido a las compañías.
Estos enclaves se hacían cargo de construir
la infraestructura necesaria para establecerse.
Construían caminos, líneas férreas,
aeropuertos, viviendas, sistema de transporte
en los ríos para sus productos y para la
población trabajadora, escuelas, luz eléctrica,
comisariatos que importaban bienes de Estados
Unidos y los vendían a los empleados y
trabajadores de la compañía.
Otra característica de los enclaves es
que pasado un cierto tiempo y agotado el producto
o la demanda en el mercado, la compañía
abandonaba el territorio y la infraestructura.
Las montañas quedaban pelonas, completamente
despaladas, las minas agotadas, los campos llenos
de enfermedades vegetales, como fue el caso de
la sigatoka o enfermedad de Panamá que
ataca el banano. Aquellos territorios parecen
ahora cementerios o parajes fantasmas con chatarras
tiradas por los caminos enmontados. La población
nativa regresó a la agricultura de subsistencia,
con hábitos añorados y esperando
el regreso de la compañía extranjera.
Durante el período de ocupación
militar yanki, 1926 a 1931, en gran parte del
territorio nacional, los enclaves fueron atacados
por las tropas del general Sandino, lo que incomodaba
al capital norteamericano. Varios enclaves mineros,
bananeros y madereros fueron asediados o destruidos
por el Ejército Defensor de la Soberanía
Nacional (EDSN).
¿Clusters o nuevos enclaves?
Recientemente, las maquilas, los clusters y los
tratados comerciales están facilitando
el regreso de los enclaves. Debiéramos
de preguntarnos qué relación existe
entre los viejos enclaves del Caribe y los Clusters
de hoy.
a) Hoy en día, después de la firma
del tratado comercial con Estados Unidos, conocido
como CAFTA, los convenios y privilegios entre
el gobierno nacional y las empresas extranjeras
funcionan para todos los extranjeros y en todo
el territorio nacional, mientras que los viejos
enclaves estaban limitados a un territorio y a
la compañía que firmaba.
b) Antes y ahora, las ventajas favorecen más
a la empresa extranjera que al productor nacional.
Al igual que en los viejos tiempos, estas nuevas
compañías tienen el derecho de repatriar
sus utilidades, traer sus insumos y productos
de consumo que necesiten, con ventajas que no
tiene ningún empresario o productor nacional.
Una gran diferencia es que los viejos enclaves
pagaban algo de impuestos, mientras que ahora
la inversión extranjera que opera en las
zonas francas no paga ningún tipo de impuesto.
c) Abandono de las leyes nacionales e internacionales.
Los convenios internacionales firmados por el
gobierno nicaragüense, igual que durante
la época de los enclaves, están
por encima de las leyes nacionales y son de obligatorio
cumplimiento para nuestro gobierno. Además,
los convenios actuales desconocen normas o logros
que los países en desarrollo habíamos
alcanzado al interior de la Organización
Mundial del Comercio (OMC).
d) Una de las diferencias entre los enclaves
de ayer y los clusters de hoy es que ahora le
facilitamos a la compañía extranjera
su instalación y funcionamiento. Nuestro
gobierno subsidia la construcción de la
infraestructura física y social, mientras
que antes lo hacía la compañía
extranjera. Nuestro gobierno nacional está
encargado de planificar y organizar el acopio
local, mientras que antes le correspondía
al enclave. Nuestro gobierno permite que las compañías
extranjeras puedan ser financiadas con dinero
de los bancos que operan en Nicaragua, no teniendo
la compañía extranjera que financiarlas
con su propio dinero, como hacían los viejos
enclaves.
e) Otra gran diferencia entre los enclaves de
ayer y los tratados comerciales de hoy es que
las compañías extranjeras que operan
como maquilas no tienen que utilizar la materia
prima nacional, pues la pueden importar del extranjero,
tal como lo hacen las maquilas asiáticas.
Anteriormente, las compañías que
operaban en los enclaves trabajaban con la materia
prima nacional (caucho, madera, minerales, bananos).
f) Ahora controlan el consumo interno. Los viejos
enclaves solamente producían para exportar,
ahora los clusters se han metido a controlar productos
para comercializarlos internamente, con el peligro
de que cuando decidan retirarse habrán
quebrado nuestro patrimonio alimentario.
g) Cuando se acaba el negocio se marchan de nuevo.
Igual que antes, cuando se acaba el negocio, por
cualquier razón, la compañía
se marcha, tal como pasó con el caucho
cuando entraron los países asiáticos
al mercado mundial, o como está pasando
ahora con la entrada de China al mercado de textiles,
lo que podría paralizar de un plumazo la
actividad de las maquilas, como le pasó
recientemente a las maquilas textileras guatemaltecas.
|