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La agenda electoral latinoamericana
Orlando Núñez Soto
En los primeros años del presente siglo
y a pocos años del derrumbe del boque soviético
(socialismo real o socialismo estatal), América
Latina ha sorprendido al mundo a causa de una
serie de victorias electorales ganadas por la
izquierda. Una izquierda con un discurso nacionalista,
antiimperialista y de orientación socialista.
Todo parece indicar que independientemente de
los candidatos y de los partidos de izquierda,
existe una agenda electoral común impuesta
por la propia sociedad latinoamericana. Sus temas
son variados, pero en términos generales
representan las principales contradicciones sociales,
económicas y culturales del continente
americano.
El trasfondo del esta batalla es la victoria
de la democracia frente a las viejas dictaduras
militares apadrinadas y apoyadas por el gobierno
norteamericano, las que en décadas pasadas
azotaron el continente. Una democracia en la que
participan abiertamente los otrora proscritos
partidos de izquierda.
Lamentablemente las opiniones y análisis
políticos cotidianos hacen girar el debate
alrededor del candidato o del partido, soslayando
la agenda electoral. Esperanzado en que algún
día la discusión política
electoral verse sobre los programas, adelanto
estas notas.
La derecha versus la izquierda
A lo largo de la historia republicana latinoamericana,
las divisiones político-electorales se
expresaban como luchas entre partidos liberales
y conservadores, los primeros representando la
modernidad capitalista dependiente y los segundos
la tradición decimonónica semicolonial.
A mediados del siglo pasado hubo alguna participación
de poca relevancia por parte de partidos comunistas.
A finales del siglo despuntaron algunas experiencias
de partidos social-demócratas o demócrata-cristianos,
incluso socialistas, que tiñeron un poco
la vieja división liberoconservadora; descolla
entre ellas la experiencia chilena de Salvador
Allende, cuya victoria fue aplastada por el ejército
de Pinochet, apadrinado por el gobierno norteamericano.
Hoy en día, los protagonistas principales
son los movimientos de izquierda que pugnan por
un cambio significativo frente al orden establecido,
representado por los viejos y tradicionales partidos
de derecha.
Para abreviar podemos decir que un partido de
izquierda, es aquel cuya posición política
es adversaria del neoliberalismo y del imperialismo
norteamericano, y simpatizante a su vez de los
movimientos de izquierda que están ganando
las elecciones últimamente en América
Latina.
El injerencismo norteamericano versus la soberanía
nacional
En la mayoría de los países latinoamericanos
aparece en la agenda electoral la posición
injerencista del gobierno imperialista norteamericano,
posición fuerte y explícitamente
repudiada por la izquierda social y por la izquierda
política.
El discurso injerencista es abiertamente representado
por la embajada del gobierno de los Estados Unidos
y aceptado por los partidos de la derecha, bajo
el argumento de que los gringos son los paladines
de la democracia y por lo tanto los jueces naturales
de quiénes son demócratas y quiénes
no son demócratas.
En este caso, los partidos de izquierda defienden
una soberanía nacional, bastante connotada
por la autodeterminación de los países
y pueblos latinoamericanos, la nacionalización
de los recursos naturales y la independencia del
Fondo Monetario Internacional. Algunas veces el
injerencismo norteamericano ha sido cuestionado
incluso por gobiernos de derecha, como fue el
caso de la declaración de la Ultima Cumbre
Iberoamericana, celebrada en Salamanca, España,
donde todos los gobiernos latinoamericanos cuestionaron
el bloqueo económico a Cuba por parte del
gobierno de Bush.
La oligarquía conservadora versus alianzas
entre la burguesía liberal y los movimientos
populares
La polarización entre el injerencismo
gringo y la soberanía nacional, a su vez
se expresa por posiciones entreguistas de la llamada
oligarquía conservadora, encarnada en los
grandes terratenientes y en los banqueros locales.
A su vez, aparece cierto acercamiento entre partidos
liberales que representan a la burguesía
(sector de clase desplazado por las empresas transnacionales),
por un lado, y movimientos de izquierda que representan
los intereses de los sectores populares, por otro
lado.
Quizás el caso más paradigmático
sea el caso de Brasil, donde un candidato izquierdista
y antiimperialista como es el dirigente obrero
Luis Ignacio (Lula) da Silva, se presentó
a las elecciones llevando como vicepresidente
a un liberal representante de la burguesía
nacional. En otros casos, como en la reciente
elección hondureña, observamos a
un candidato del partido liberal, acompañado
de líderes y movimientos de izquierda,
incluyendo a un grupo de exguerrilleros cinchoneros.
En ambos casos, las elecciones fueron ganadas
por dichas coaliciones.
Tratados comerciales con Estados Unidos versus
Integración solidaria latinoamericana
El principal instrumento de las corporaciones
transnacionales para desplazar a las burguesías
latinoamericanas de la competencia mercantil son
los tratados comerciales impuestos por el gobierno
norteamericano y conocidos como Acuerdos de Libre
Comercio de las Américas (ALCA) o Central
American Free Trade Agreement (CAFTA) para el
caso de Centroamérica.
Frente a esta forma de integración subordinada
a los intereses del capital norteamericano y mundial,
los movimientos de izquierda apuestan a la propuesta
del presidente Chávez de Venezuela llamada
Alternativa Bolivariana de las Américas
(ALBA). Esta última forma de integración
latinoamericana está siendo apuntalada
por Brasil, Cuba y Venezuela y su principal diferencia
con los tratados comerciales norteamericanos es
la solidaridad entre países con mayores
posibilidades económicas y países
con menores posibilidades económicas.
Últimamente y en relación a la
confrontación entre el gobierno norteamericano
y los países latinoamericanos ha entrado
en agenda el tema de la migración de latinos
hacia los Estados Unidos. Agenda en la que incluso
algunos gobiernos de derecha tienen una posición
nacionalista frente a las políticas norteamericanas,
exigiendo convenios que favorezcan a los latinos.
Ejemplo de esta confrontación ha sido la
posición del grupo mesoamericano México
Centroamérica, donde los gobiernos del
istmo censuraron el muro que el gobierno norteamericano
está construyendo en la frontera con México.
Por otro lado, existen diferentes proyectos de
integración comercial entre los países
del sur como Mercosur; grandes inversiones conjuntas,
como Petrosur, Petro Caribe, la gran cadena de
televisión de alcance mundial llamada Tele
Sur, el proyecto de salud llamado Misión
Milagros para devolver la vista a pacientes ciegos
de América Latina, el proyecto de Alfabetización
audiovisual llamado Yo Si Puedo en varios países
latinoamericanos, entre ellos Venezuela, Ecuador,
Nicaragua, otros.
Privatización versus nacionalización
Una de las principales expresiones del neoliberalismo
ha sido la ola de privatizaciones de las empresas
y servicios del estado, las que han pasado a manos
de empresas transnacionales, proceso acompañado
de actos de corrupción sin precedente en
la historia de la institucionalidad pública
de América Latina.
La privatización de servicios como el
gas, el agua o la electricidad, por parte de empresas
europeas, ha generado grandes jornadas de lucha
callejera impulsadas por movimientos populares;
entre las más conocidas resalta la jornada
boliviana contra la privatización del agua,
encabezada por el líder sindical cocalero,
Evo Morales, actual presidente electo de Bolivia;
la jornada contra la privatización del
Instituto Costarricense de Electricidad (ICE)
encabezada por uno de los movimientos sociales
más cívicos del continente, como
es el movimiento social costarricense.
Otra de las grandes batallas entre la privatización
y la nacionalización ha sido la batalla
del petróleo protagonizada por la república
bolivariana de Venezuela, encabezada por el presidente
Hugo Chávez, frente a la oligarquía
venezolana, apoyada esta última por el
gobierno norteamericano.
Depredación versus defensa del medio
ambiente y la vida natural
La voracidad de las empresas extranjeras ha generado
procesos depredatorios y de inmisericorde saqueo
de los recursos naturales, incluyendo la biodiversidad,
de los países latinoamericanos.
Frente a la depredación, desertificación,
polución, contaminación, intoxicación
por parte de las empresas extranjeras, han aparecido
un sin número de movimientos sociales y
de Organismos No Gubernamentales (ONG) en defensa
de la limpieza de la tierra, las aguas y la atmósfera
de estos países.
La disputa se ha hecho extensiva a las opciones
entre los productos genéticamente manipulados,
introducidos por las empresas transnacionales
y los productos orgánicos defendidos por
las comunidades locales.
Discriminación y marginación
versus dignidad y derechos humanos
Una vieja y silenciosa cultura racista, etnocéntrica
y discriminatoria está siendo objeto de
cuestionamiento por parte de pueblos indígenas
y etnias en situación desfavorable.
A lo largo y ancho del continente las comunidades
indígenas se han levantado contra el racismo
y la marginación, valores defendidos por
las élites oligárquicas. Asimismo,
ha entrado a la agenda cultural del debate público
la discriminación contra la mujer y otros
géneros, en contra de sus principales reivindicaciones,
como es la violencia y la falta de libertad de
su propio cuerpo, o la libre opción sexual.
Debate que suele alinear a la derecha tradicional,
experta y dueña tradicional de la descalificación,
por un lado, y a movimientos de la izquierda social
por otro lado, quienes pugnan por un espacio legitimado
en la nueva cultura política.
Entre los derechos humanos reivindicados por
los indígenas se encuentra la negación
de un pedazo de tierra, derecho también
conculcado a los campesinos en general, por lo
que la reforma agraria se mantiene como parte
de la agenda que divide a la derecha de la izquierda.
La discriminación y marginación
se hace extensiva a los propios partidos de izquierda,
acusándolos de no pertenecer a la familia
de los demócratas, a pesar de haber sido
los abanderados de las luchas antidictatoriales,
haciendo posible así la democracia latinoamericana.
Corrupción versus responsabilidad social
Finalmente y sin querer agotar la agenda, hay
que señalar un tema muy presente en la
opinión pública latinoamericana,
como es la lucha contra la corrupción,
particularmente contra la corrupción política.
Batalla donde la ciudadanía y los organismos
de derechos humanos han tomado la ofensiva, obligando
a las instituciones a enjuiciar y condenar incluso
a presidentes acusados de corrupción.
Hay que decir, en honor a la verdad, que la corrupción
no es patrimonio de los funcionarios de derecha,
como lo ilustra la acusación del propio
Fidel contra la corrupción de algunos funcionarios
cubanos, o las acusaciones de actos de corrupción
en el caso de parlamentarios del gobierno de Lula.
Por eso digo, que la agenda electoral no solamente
la establecen los candidatos y partidos políticos,
sino también la ciudadanía y los
pueblos latinoamericanos.
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