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En Alfabetizar todos
podríamos participar
Orlando Núñez
Soto
Durante el mes de agosto arranca la nueva Cruzada
Nacional de Alfabetización, llamada Por
una Nicaragua Libre de Analfabetismo "YO
SI PUEDO". A diferencia de la que llevamos
a cabo en los años ochenta, ésta
se realiza desde las alcaldías y no desde
el gobierno, su método es audiovisual y
no escrito, el ejercicio se hace con quince personas
y no solamente con una persona, los alfabetizadores
no tienen que desplazarse sino que alfabetizan
en sus propios barrios o comarcas, la jornada
nacional duraría dos años, pero
se alfabetiza a todos los analfabetas.
La Cruzada "YO SI PUEDO" se inicia
con un censo y se continúa inmediatamente
con jornadas diarias de lunes a viernes. Semejante
empresa cuenta hasta ahora con una dotación
de cinco mil televisores e igual número
de VHS, además de medio millón de
manuales y cartillas, lo que permite alfabetizar
a 75,000 analfabetas cada tres meses.
En caso de que en una comunidad o barrio se consigan
más equipos la jornada nacional podría
terminarse antes. En dicha jornada se están
involucrando algunas universidades, las que están
ejecutando convenios con alcaldías y otras
instituciones en determinados municipios.
Tomando en cuenta esta oportunidad, recientemente
se organizó un proyecto conjunto entre
varias organizaciones de la sociedad civil con
el fin de acelerar la alfabetización en
las comarcas de Chacraseca y Lechecuagos, donde
viven tres mil familias rurales. Es así
que la Universidad Agraria, el CIPRES, la Coordinación
de la Cruzada Nacional "YO SI PUEDO",
la Alcaldía de León, la Coordinadora
Civil de León, así como la Central
de Cooperativas Manos Unidas que aglutina a 28
cooperativas de Chacraseca y Lechecuagos, firmaron
un convenio donde cada uno pone lo que puede,
comprometiéndose en trabajar conjuntamente
e iniciar la alfabetización de las familias
rurales de dichas comunidades.
La labor de alfabetizar es una necesidad para
el desarrollo de Nicaragua y para el bienestar
de su población. Siendo por lo tanto deseable
que todas las alcaldías, empresas de responsabilidad
social, universidades y demás organismos
de la sociedad civil, aprovechen esta oportunidad
para establecer lazos de cooperación en
actividades relativas a la alfabetización,
con el fin de mejorar nuestro trabajo en las comunidades,
barrios y centros de trabajo. De esta manera podríamos
en poco tiempo decir que Nicaragua, al igual que
Cuba y Venezuela, es también un país
libre de analfabetismo.
En el caso del convenio mencionado anteriormente
se están aprovechando las prácticas
de producción que durante 1 mes tienen
que realizar los estudiantes de los últimos
años de la Universidad Agraria para graduarse.
Prácticas que este año 100 estudiantes
realizarán para apoyar las labores correspondientes
al Programa Productivo Alimentario que impulsa
el CIPRES: mejoramiento de suelos en base a cultivos
de cobertura o lombricultura, zanjas de infiltración,
terraceo en pendientes, drenaje en suelos encharcados,
cercas vivas, pozos forrajeros, alimentación
y sanidad animal, producción de gas a partir
de estiércol y biodigestores, reciclaje
de aguas grises a través de filtros, higiene
ambiental, producción de bloques multinutricionales,
contabilidad cooperativa, construcción
de fosas de agua para cultivo de peces y lechuga
de agua, etc. Por las noches y durante los fines
de semana, los estudiantes censarán el
universo poblacional y el de analfabetas de la
zona donde se encuentran alojados.
Los organismos de la sociedad civil gestionarán
y aportarán los equipos necesarios para
iniciar la alfabetización. La Central de
Cooperativas estará a cargo de la organización
y participación de las familias campesinas
en la jornada productiva y de alfabetización.
La alcaldía, a través del responsable
de alfabetización, coordinará la
jornada de alfabetización.
¿Será posible que al menos en esta
tarea pudiéramos trabajar juntos todos
los nicaragüenses y todas las nicaragüenses?
A juzgar por los convenios que se están
firmando, creo que esta actividad podría
ser el inicio de una cultura que usufructuando
las muchas cosas en común que los nicaragüenses
tenemos, contribuya a la unión de esfuerzos
para reconstruir el país, independientemente
de los credos políticos o religiosos.
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