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Estado-Municipio, Participación
y Socialismo Comunitario
Orlando Núñez
Soto
En el campo de la institucionalidad existe un
nuevo fenómeno que se está dando
en Nicaragua. Nos referimos al nacimiento de lo
que podría llamarse el Estado-Municipio,
conformado por el triángulo: alcaldía,
pequeños productores y organismos sociales
en general. Pareciera que a medida que el estado-imperio
avanza y que el estado-nación se debilita,
tiende a emerger el estado-municipio (Gobierno
Municipal + Comunidad), es decir, un contrato
social por medio del cual ciudadanos productores,
ciudadanos trabajadores y ciudadanos pobladores
se organizan, nombran representantes y gestionan
directamente recursos y políticas, a través
de la institucionalidad local.

Partimos de que los productores-trabajadores-consumidores
asociados se están convirtiendo en
el nuevo sujeto económico y eje del nuevo
desarrollo nacional, diferente y contrapuesto
al empresario capitalista. Como sabemos, en Nicaragua,
la economía popular controla más
del 60% de la producción nacional, el procesamiento,
el crédito, el transporte y la comercialización
nacional. En su mayor parte se encuentra parcelada
económicamente, sin identidad propia, sin
un proyecto político definido, sin estado
propio, etc.
Entre las tareas observadas en la construcción
de este nuevo poder local de las comunidades,
encontramos algunas que vislumbran verdaderos
ejercicios de gestión que definitivamente
están empoderando a las comunidades, entendiendo
por empoderamiento la capacidad social para autogestionar
políticas, recursos y valores a favor de
sus intereses.
a) Asociación económica para emprender
su propia economía de escala (integración
horizontal) y recuperar los excedentes que el
mercado le drena, integración que se hace
a través de cooperativas, federaciones,
o asociaciones de cualquier tipo; b) establecimiento
de alianzas entre sí y sobre todo con el
resto de organismos sociales existentes en la
comunidad (ONGs, iglesias, universidades, Redes
Civiles, otras); c) gestiones ante la alcaldía
y las delegaciones ministeriales, recursos y políticas
a favor de sus intereses; d) incidencia pública
para que las leyes recién aprobadas en
el parlamento nacional, sean aplicadas a favor
de sus intereses; e) aprovechamiento de la capacitación
en marcha de muchas redes de los organismos sociales
para fortalecer su identidad y hegemonía
en el contexto nacional; f) establecimiento de
alianzas con movimientos sociales y partidos políticos
para movilizar a la ciudadanía y al pueblo
nicaragüense a favor de una sociedad alternativa.
Existe una gama de experiencias donde se muestra
el potencial de participación, gestión
y organización comarcal y barrial en general
para crear los CDC (Concejos de Desarrollo Comunitario)
o procesos asamblearios de pobladores, asimismo
nutrir los CDM (Concejos de Desarrollo Municipal)
y los Concejos de Desarrollo Departamental (CDD).
Estos concejos están racionalizando una
gran cantidad de reuniones conjuntas que todo
mundo hacía en el territorio, socializando
su contenido y evitando duplicidad de funciones,
lo que no quiere decir que no seguirán
habiendo reuniones a todos los niveles.
En estas condiciones, pareciera haber espacio
para un tipo de socialismo de carácter
local o comunitario, diferente al socialismo de
estado del siglo pasado, pero que sin embargo
guarda sus principios y sus principales características.
Saint Simon definía el socialismo como
el paso del gobierno de los hombres a la administración
de las cosas. Marx lo definía como la Unión
de Productores Libremente Asociados. Y Lenin lo
definía como la combinación de Soviets
+ Electrificación, aludiendo a la necesidad
de combinar el desarrollo tecnológico con
la gestión del mismo por los trabajadores.
En este sentido, bien podríamos decir que
en Nicaragua se están dando las condiciones
para empezar a hilvanar un socialismo comunitario.
A diferencia del socialismo de estado, centralizado
y limitado a expropiar y distribuir, sin ninguna
plataforma de acumulación autosostenida
(menos en nuestro país donde fue subsidiado
por la clase obrera soviética), se conformaría
un socialismo constructivo y descentralizado,
verdaderamente asociativo, autogestionario y autosostenible.
Cuando hablamos de otro sistema social estamos
hablando de otro sujeto económico. En la
sociedad señorial de la gran hacienda,
el sujeto económico era el terrateniente
o el hacendado. En la sociedad capitalista, el
sujeto económico es el burgués.
En la sociedad neoliberal, el sujeto económico
es la corporación transnacional. En el
socialismo de estado, el sujeto económico
era la burocracia estatal. En un socialismo comunitario,
el sujeto económico no puede ser otro que
los productores-trabajadores organizados local
y nacionalmente, tanto en términos económicos
como en términos políticos. Productores-trabajadores
asociados como decía Marx, productores-trabajadores
organizados en consejos (soviets) como se decía
antes, productores trabajadores administrando
funciones, pero no gobernando gente.
A diferencia del socialismo estatal, donde se
mantuvo el proletariado (asalariados del estado)
y se mantuvo una clase económicamente dominante
(la burocracia estatal que distribuía los
excedentes), y donde los supuestos nuevos sujetos
económicos (los soviets) dejaron pronto
de funcionar; en el socialismo comunitario, la
cosa empieza justamente con el protagonismo del
nuevo sujeto económico: los concejos de
productores-trabajadores-consumidores (CC, CDM,
CDD), donde el proceso inmediato de producción
es privado, pero donde todo el resto de la circulación
está cada vez más cooperativizado.
Puede, pues, concluirse, que en la Nicaragua de
hoy existen las condiciones objetivas y suficientes
experiencias concretas como para decir que sí
hay espacios para un tipo de socialismo, iniciándose
éste como socialismo comunitario o municipal.
Experiencias de gobiernos municipales donde ya
están funcionando los Concejos Departamentales
y Municipales, experiencias donde las asociaciones
de productores, particularmente en el campo, ya
están gestionando la cosa pública
en función de sus intereses, experiencias
de organizaciones sociales que ya están
apostando conscientemente al empoderamiento económico,
social, político y cultural, de los productores-trabajadores.
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