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Diez razones para rechazar
el TLC
Orlando Núñez
Soto
- El llamado TLC o CAFTA (Tratado de Libre
Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica),
no es de libre comercio, sino todo lo contrario,
pues las transacciones comerciales estarán
reguladas por leyes de obligatorio cumplimiento,
diciéndole adiós a la vieja y
famosa libre competencia del mercado. No hay
libre circulación de mercancías
ni de trabajadores centroamericanos a Estados
Unidos, sólo de estadounidenses a Centroamérica.
La igualdad del tratado comercial es como la
que existe entre un tigre suelto y un burro
amarrado. ¿Y qué proponemos a
cambio, nos preguntan los servidores de Washington?
Proponemos libre comercio, que nos permitan
enviar todo el queso, la carne, el azúcar
y toda la mano de obra que querramos, igual
que ellos nos envían toda su Coca Cola
y todos sus celulares.
- El TLC no puede ser discutido por nuestros
diputados para enmendarlo, pues el gobierno
norteamericano decidió que tiene que
aceptarse o rechazarse, y si se rechaza seremos
bloqueados comercial y financieramente o acusados
de terroristas. La consulta que hizo el gobierno
nicaragüense no fue más que un plan
de publicidad pagado con nuestros impuestos,
para convencernos de la conveniencia de dejarnos
vencer por la competencia comercial. El TLC
no es más que la culminación de
una apertura comercial unilateral que empezó
con las medidas fondomonetaristas.
- El TLC destruirá la economía
campesina y la soberanía alimentaria,
tal como está sucediendo en toda América
Latina, donde productos agropecuarios que nosotros
producimos (leche y derivados, maíz,
arroz, carne, huevos, frutas, verduras, otros),
son introducidos, directamente o a través
del resto de países centroamericanos,
a precios menores en un primer momento, quebrando
y desplazando así la producción
interna de alimentos de nuestros países.
México por ejemplo, después del
tratado comercial con Estados Unidos compra
más frijoles al propio Estados Unidos.
Nicaragua que siempre ha dispuesto de alimentos
producidos por su campesinado, ahora gasta más
de USA $ 300 millones de dólares en comprar
los mismos alimentos que antes producíamos
(gasto equivalente al 40% de las exportaciones
en el 2004).
- El TLC permite que Estados Unidos podrá
introducir entre hoy y los próximos años
todos los productos agropecuarios e industriales
que quiera. Nicaragua en cambio está
sujeta a pequeñísimas cuotas en
los pocos productos que podríamos exportar
y a fuertes restricciones fitosanitarias o a
incontrolables obstáculos por concepto
de bioterrorismo. Por ejemplo, al firmar el
TLC, nos permitirán vender 132,000 quintales
más de azúcar (3% de toda nuestra
oferta exportable); en queso nos permitirán
vender 15,620 quintales adicionales (4% de toda
nuestra oferta exportable); y en carne nos permitirán
vender 154,000 quintales adicionales (24% de
toda nuestra oferta exportable).
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Producto
|
Producción
|
Oferta Export.
|
Cuota Actual
|
Aumento por TLC
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| |
AZUCAR
|
8 Millones
|
4 Millones
|
484,000
|
132,000
|
| |
QUESO
|
1 Millón
|
352, 000
|
19,250
|
15,620
|
| |
CARNE
|
900,000
|
650,000
|
220,000
|
154,000
|
De qué sirve, entonces, producir
para exportar, bajar los costos, bajar los
precios, aumentar la calidad, aumentar la
productividad del trabajo y del capital, ser
más competitivos en el mercado mundial,
atenernos a la ley de oferta y demanda, desgravarnos
unilateralmente, si a la hora de llegada Estados
Unidos regula el comercio, subsidia a sus
productores, nos cierran sus fronteras, aumentan
sus aranceles, nos impone cuotas y monopolios,
y al final hasta nos multarán cuando
nuestros productos, igual que nosotros, sean
tildados de bioterrorismo.
- El TLC terminará de desmantelar el
sistema arancelario nicaragüense, pues
la desgravación arancelaria entre 1990
y 2004 fue casi total, bajando del 45% al 5%
de promedio, (véase cuadro), con el consiguiente
daño a nuestras recaudaciones fiscales,
la desprotección del productor y el desmantelamiento
de nuestra economía.
Reducción de los Aranceles
a las importaciones en Nicaragua (1990-2004)
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1990
|
2004
|
| |
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|
%
|
%
|
| |
|
Sector Agrícola |
31,7
|
7,1
|
| |
|
Alimentos |
51,2
|
9,0
|
| |
|
Manufactura |
63,7
|
5,6
|
| |
|
Bebidas |
144,6
|
10,6
|
| |
|
Tabaco |
183,0
|
6,4
|
| |
|
Vestuario |
105,7
|
9,9
|
| |
|
Calzado |
95,1
|
8,4
|
| |
|
Muebles |
113,0
|
9,6
|
| |
|
Farmacia |
38,7
|
0,1
|
Todo esto quiere decir que el capital nacional
y la pequeña industria tienen que despedirse
para siempre de la industrialización,
pues jamás vamos a poder competir con
un imperio que sobreprotege a sus productores,
mientras nosotros desprotegemos totalmente
a los nuestros (empresarios y campesinos),
les aumentamos los impuestos, les cortamos
el crédito, los privamos de infraestructura
económica y les negamos los servicios
sociales. ¡Qué farsa la de los
negociadores al decir que el gallo pinto,
por ejemplo, será protegido con impuestos
y límites a la importación,
si ya los aranceles a todos esos productos
son insignificantes, si ya el maíz
amarillo gringo está quebrando a nuestros
sorgueros, si el maíz blanco, antes
de que se permita entrar libre del ridículo
10% de impuesto, ya está entrando hecho
harina desde Costa Rica a través de
una empresa transnacional!
- El TLC enriquecerá más, no
solamente a las corporaciones norteamericanas,
sino a una élite de grandes productores
y comerciantes nicaragüenses, que hasta
ahora han sido los más favorecidos en
las negociaciones y quienes han tenido mayor
incidencia en las consideraciones de nuestros
diputados para aprobar el tratado. Por ejemplo,
la pequeña cuota de 132,000 quintales
más de azúcar que nos comprará
Estados Unidos, apenas servirá para aumentar
las ganancias de la familia Pellas, mientras
los consumidores nicaragüenses seguiremos
comprando internamente azúcar carísima
en relación al precio del mercado mundial;
sería deseable al menos que la ganancia
producto del aumento de la cuota se distribuyera
entre todos los nicaragüenses. Uno de los
sectores más favorecidos son las empresas
de zonas francas, quienes actualmente no pagan
ningún impuesto. Con el TLC los empresarios
extranjeros podrán importar, libre de
impuesto, más telas de sus propios países
(Corea o Taiwán), para luego maquilarlas
y exportarlas, libre de impuesto, a los Estados
Unidos.
- El TLC establecerá para siempre la
propiedad intelectual para patentar y tener
el monopolio de venta de cualquier producto
de nuestra naturaleza, impidiéndole a
los nicaragüenses utilizar libremente las
semillas o cualquier otro producto generado
por la biodiversidad del territorio nacional.
Lo que de paso nos condena a tener que pagar
y consumir las semillas genéticamente
manipuladas (transgénicas) cultivadas
en los Estados Unidos y perjudiciales para el
suelo y la salud humana. El tratado implica
que el estado nicaragüense no podrá
interponerse en los negocios de una corporación,
bajo riesgo de ser demandado y multado, no importando
si dicha corporación está contaminando,
polucionando y destruyendo el medio ambiente.
- El TLC impedirá que nuestros laboratorios
elaboren y vendan medicamentos genéricos,
cuyos componentes se encuentran disponibles
en el mercado para su combinación, obligándonos
a proteger y consumir a mayores precios las
marcas patentadas por las corporaciones transnacionales.
En consecuencia nuestros pobladores tendrán
que comprar los mismos medicamentos consumidos
anteriormente, pero a precios exorbitantes.
- El TLC no es el garante de la inversión
extranjera, pues la misma siempre ha venido
a Nicaragua, desde hace quinientos años.
Tampoco la inversión extranjera ha garantizado
el bienestar de la mayoría de los nicaragüenses.
El capital extranjero de las maquilas que viene
a Nicaragua lo hace por el bajo costo de la
mano de obra nicaragüense. Por ejemplo,
en Estados Unidos una mujer gana $ 8 dólares
por hora haciendo lo mismo que hacen nuestra
mujeres maquileras, en México ganan $
2 dólares, en Costa Rica ganan $ 1.50
dólares, en China ganan $ 0.80 centavos
de dólar, mientras que en Nicaragua ganan
actualmente $ 0.30 centavos de dólar.
- El TLC destruirá más empleos
que los que genera, al igual que lo están
haciendo ya las empresas extranjeras. Los empleos
generados por las maquilas en 15 años
(alrededor de 50,000), son insignificantes comparado
con los 100,000 nuevos jóvenes que entran
cada año al mercado a buscar trabajo;
en cambio, las medidas neoliberales han expulsado
del campo y enviado al exterior a más
de un millón de nicaragüenses. Por
ejemplo, por cada empleo que genera la empresa
MASECA en Centroamérica, introduciendo,
sin impuesto, tortillas de harina de maíz
blanco importado de USA, manda al desempleo
a miles de productores campesinos y tortilleras
de la ciudad.
El desempleo afectará no sólo
a los sectores marginados, sino también
a los profesionales en general. Las empresas
y ciudadanos norteamericanos tendrán
mucho más derechos para establecerse
en Nicaragua, en el campo de los servicios
de telecomunicaciones, servicios financieros
(banca, seguro, bolsa, asesoría), distribución
y ventas, computación, audiovisuales,
energía, transporte y construcción,
servicios de consultoría (ingeniería,
arquitectura, contabilidad, otros), publicidad,
servicios digitales, medioambiente, etc.
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