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¿Daniel para Presidente
y Herty para Vicepresidente?
Orlando Núñez
Soto
Últimamente se ha puesto en agenda pública
la postulación de Daniel Ortega y de Herty
Lewites como candidatos a presidente de la república
por el FSLN. Disyuntiva que por lo que vemos corre
el riesgo de polarizar y dividir las filas del
FSLN.
A uno y otro lado se nos dice que Daniel no tiene
derecho o que Herty no tiene derecho, recurriendo
más a la descalificación que a un
verdadero debate que fortalezca ideológicamente
a la militancia y remoce la identidad política
del FSLN. En relación a la identidad política
del FSLN existen dos factores que tenemos que
tomar en cuenta a la hora de debatir la conveniencia
de una u otra candidatura, a saber, la apertura
democrática del partido y su pretensión
revolucionaria.
La apertura democrática del FSLN
Aunque lejos de lo deseado, podemos afirmar que
el FSLN es el partido que más se ha abierto
y democratizado en el país. Como esto lo
dice todo mundo cuando habla de su propio partido,
es necesario señalar los hechos que demuestran
esta afirmación:
- Diálogo y esfuerzos de convivencia
con sectores de la Resistencia Nicaragüense,
con quienes estamos en cercana alianza;
- Diálogo y apertura a convivir con los
diferentes partidos y posiciones de los miembros
de la convergencia, llegando a ceder en las
últimas elecciones la mitad de los candidatos
a alcaldes y la otra mitad de los candidatos
a vicealcaldes, no existiendo otro expediente
similar en ninguno de los otros partidos del
país. Es útil recordar que en
política, como decía Carlos Marx,
lo que importan son los hechos y no las intenciones
o las motivaciones.
- Diálogo y apertura a convivir y estrechar
alianzas con el partido liberal, a pesar de
los costos que dicha alianza ha tenido para
la imagen del FSLN;
- Aprobación y ejercicio de elecciones
primarias para elegir a candidatos para autoridades
públicas;
- Aceptación del compañero Herty
Lewites como candidato a alcalde de Managua
por el FSLN, a pesar de que años antes
Herty se retiró del FSLN y formó
un movimiento político llamado SOL, compitiendo
en esa ocasión contra el candidato del
propio FSLN, dividiendo el voto y causando así
la derrota del candidato sandinista en esa ocasión;
- Sustituir la agenda partidaria por una agenda
social de clase en ocasión de la oferta
de la última campaña presidencial;
nos referimos al ofrecimiento de un bono campesino
a sandinistas, liberales y conservadores, independientemente
de que votaran o no por el FSLN;
- Diálogo y acercamiento con la iglesia
católica, independientemente del costo
que ello pueda tener con sectores evangélicos
muy cercanos al partido;
- Diálogo y apertura a realizar concesiones
al líder del APRE y Presidente de la
República, el mismo que ha implementado
las principales medidas neoliberales e injerencistas.
En los últimos años el FSLN ha
mostrado respeto por las reglas del juego de la
democracia representativa, contribuyendo así
a la gobernabilidad, sin por ello renunciar a
enriquecerla con mecanismos correspondientes a
la democracia participativa.
Si este expediente es cierto, e independientemente
de que debemos seguir avanzando en la democratización
e institucionalización interna del FSLN,
es obvio que Daniel Ortega ha sido el que ha conducido
este proceso y a quien más se le deben
los méritos de tal apertura. De Herty no
tenemos indicadores al respecto, pues nunca ha
estado a la cabeza del partido, mucho menos podríamos
decir que sea un destacado militante de la participación
popular. En relación a las limitaciones
que el FSLN tuvo para desplegar todo su potencial
democrático en la década de los
ochenta, independientemente del juicio que tengamos
al respecto, creo que tanto Daniel como el resto
de sandinistas - incluyendo a Herty - fuimos responsables.
La pretensión revolucionaria del sandinismo
Pasemos, sin embargo, al caso que más
debería de ocuparnos en tanto que militantes
de un partido no solamente democrático,
sino también con pretensiones revolucionarias.
Previamente y a propósito de la afirmación
de que Herty es tan sandinista como cualquier
otro, habría que decir que el sandinismo
y sobre todo el sandinismo del FSLN, ha tenido
dos propósitos, el primero fue un propósito
democrático y por lo tanto antisomocista,
y el segundo un propósito revolucionario
antiimperialista, lo que hoy por hoy nos conduce
al enfrentamiento contra el neoliberalismo, tal
como está consignado en el actual programa
del FSLN.
Obviamente que dentro del FSLN existen compañeros
para quienes el propósito histórico
del sandinismo ya está agotado con la desaparición
de la dictadura somocista. Sin embargo, habemos
otros que pensamos que el verdadero propósito
apenas comienza, después de haber sido
abortado por la contrarrevolución oligárquica
e imperialista, como es el de continuar empujando
el proceso de reformas radicales a fin de ponerle
fin al injerencismo imperialista y a su expresión
local, oligárquica y neoliberal. En relación
con este propósito y sin que pensemos que
Daniel sea el único que puede defender
tales banderas revolucionarias, (lo que sería
una tragedia para el propio FSLN, pues nuestro
destino revolucionario apenas sobreviviría
a la edad del comandante Ortega), pienso sin embargo,
que hoy por hoy el comandante Ortega representa
dicha posibilidad, mucho más que el compañero
Herty Lewites.
El expediente del FSLN y del comandante Ortega
en particular en estos difíciles últimos
años, es muy elocuente al respecto, señalemos
por ejemplo: la mayor participación de
compañeros de extracción y posición
popular en el congreso del partido, en las asambleas
sandinistas, en los cargos a concejales y alcaldes,
diputados y otras instituciones públicas
nacionales; la lucha contra el neoliberalismo
y el injerencismo estadounidense; el papel del
FSLN en la asignación del 6% del presupuesto
de la república a las universidades y la
transferencia del 6% a las municipalidades; el
aumento salarial a los 50,000 maestros y trabajadores
de la salud; el carácter popular de la
Ley de Cooperativas, la ley creadora del instituto
de la propiedad, la ley de derechos laborales
adquiridos; la ley de protección a los
tarjetahabientes; el freno al hegemonismo presidencialista
a través de un verdadero equilibrio de
poderes; la abierta posición contra la
cultura oligárquica y entreguista de la
clase política tradicional.
Una candidatura para sumar, ganar y avanzar
A pesar de lo dicho anteriormente, creo que para
la unidad, reunificación y fortalecimiento
del FSLN, así como para la gobernabilidad
de la nación y el bienestar del pueblo
nicaragüense, sería deseable una fórmula
donde el comandante Ortega sea el candidato a
presidente y el compañero Herty Lewites
sea el candidato para vicepresidente. Estaríamos
haciendo al interior del propio FSLN lo que están
haciendo los pueblos latinoamericanos y con lo
cual están ganando las elecciones, como
es juntar a candidatos de naturaleza izquierdista
y antiimperialista con candidatos señalados
como realistas, modernos, pragmáticos,
capaces de atraer electores no identificados con
la izquierda, aunque hartos del neoliberalismo.
Sobre el derecho a ser candidato a presidente,
obviamente que Daniel tiene mucho más derecho
que Herty Lewites, por el expediente de Herty
de haberse salido del partido y fundar otro movimiento
político (SOL). Respecto a su opción
para ser candidato a vicepresidente, el propio
comandante Ortega le ofreció tal nominación
a Herty, además, el FSLN ha manifestado
que tal nominación puede ser pretendida
incluso por figuras situadas fuera del FSLN, como
sucedió con las candidaturas a vicepresidente
de don Juan Manuel Caldera y Agustín Jarquín
Anaya. Vale señalar que un entendimiento
con Herty y los sectores que lo acompañan
cabe muy bien dentro de la política de
apertura del FSLN con anteriores miembros del
partido (MRS), y que incluso ha sido llevada a
cabo con diferentes partidos y personalidades
no sandinistas, por ejemplo la propia Resistencia,
con quien nos liamos a tiros en los ochenta. No
creo que un entendimiento con Herty, sea más
difícil que el emprendido con figuras como
el cardenal Obando, líder espiritual de
la contrarrevolución durante la guerra
de agresión, Arnoldo Alemán, el
gran corrupto y continuador del somocismo, o Enrique
Bolaños, representante de las corporaciones
transnacionales y de la oligarquía conservadora.
Por supuesto que Herty no es el único
candidato para vicepresidente, pero hoy por hoy,
tiene a su favor, una buena trayectoria como militante
sandinista antisomocista, un buen expediente como
alcalde de Managua por el FSLN y el apoyo de un
segmento significativo de militantes al interior
del FSLN que piensan que con Herty aumenta la
posibilidad de ganar las elecciones, así
como de muchos sandinistas situados fuera del
FSLN que esperan una oportunidad para acercarse
y trabajar al lado del FSLN; cuenta asimismo Herty
con el apoyo de muchos pobladores que estando
fuera del sandinismo están hartos de las
políticas neoliberales y dispuestos a darle
su voto.
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