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¿Daniel para Presidente y Herty para Vicepresidente?
Orlando Núñez Soto

Últimamente se ha puesto en agenda pública la postulación de Daniel Ortega y de Herty Lewites como candidatos a presidente de la república por el FSLN. Disyuntiva que por lo que vemos corre el riesgo de polarizar y dividir las filas del FSLN.

A uno y otro lado se nos dice que Daniel no tiene derecho o que Herty no tiene derecho, recurriendo más a la descalificación que a un verdadero debate que fortalezca ideológicamente a la militancia y remoce la identidad política del FSLN. En relación a la identidad política del FSLN existen dos factores que tenemos que tomar en cuenta a la hora de debatir la conveniencia de una u otra candidatura, a saber, la apertura democrática del partido y su pretensión revolucionaria.

La apertura democrática del FSLN

Aunque lejos de lo deseado, podemos afirmar que el FSLN es el partido que más se ha abierto y democratizado en el país. Como esto lo dice todo mundo cuando habla de su propio partido, es necesario señalar los hechos que demuestran esta afirmación:

  1. Diálogo y esfuerzos de convivencia con sectores de la Resistencia Nicaragüense, con quienes estamos en cercana alianza;
  2. Diálogo y apertura a convivir con los diferentes partidos y posiciones de los miembros de la convergencia, llegando a ceder en las últimas elecciones la mitad de los candidatos a alcaldes y la otra mitad de los candidatos a vicealcaldes, no existiendo otro expediente similar en ninguno de los otros partidos del país. Es útil recordar que en política, como decía Carlos Marx, lo que importan son los hechos y no las intenciones o las motivaciones.
  3. Diálogo y apertura a convivir y estrechar alianzas con el partido liberal, a pesar de los costos que dicha alianza ha tenido para la imagen del FSLN;
  4. Aprobación y ejercicio de elecciones primarias para elegir a candidatos para autoridades públicas;
  5. Aceptación del compañero Herty Lewites como candidato a alcalde de Managua por el FSLN, a pesar de que años antes Herty se retiró del FSLN y formó un movimiento político llamado SOL, compitiendo en esa ocasión contra el candidato del propio FSLN, dividiendo el voto y causando así la derrota del candidato sandinista en esa ocasión;
  6. Sustituir la agenda partidaria por una agenda social de clase en ocasión de la oferta de la última campaña presidencial; nos referimos al ofrecimiento de un bono campesino a sandinistas, liberales y conservadores, independientemente de que votaran o no por el FSLN;
  7. Diálogo y acercamiento con la iglesia católica, independientemente del costo que ello pueda tener con sectores evangélicos muy cercanos al partido;
  8. Diálogo y apertura a realizar concesiones al líder del APRE y Presidente de la República, el mismo que ha implementado las principales medidas neoliberales e injerencistas.

En los últimos años el FSLN ha mostrado respeto por las reglas del juego de la democracia representativa, contribuyendo así a la gobernabilidad, sin por ello renunciar a enriquecerla con mecanismos correspondientes a la democracia participativa.

Si este expediente es cierto, e independientemente de que debemos seguir avanzando en la democratización e institucionalización interna del FSLN, es obvio que Daniel Ortega ha sido el que ha conducido este proceso y a quien más se le deben los méritos de tal apertura. De Herty no tenemos indicadores al respecto, pues nunca ha estado a la cabeza del partido, mucho menos podríamos decir que sea un destacado militante de la participación popular. En relación a las limitaciones que el FSLN tuvo para desplegar todo su potencial democrático en la década de los ochenta, independientemente del juicio que tengamos al respecto, creo que tanto Daniel como el resto de sandinistas - incluyendo a Herty - fuimos responsables.

La pretensión revolucionaria del sandinismo

Pasemos, sin embargo, al caso que más debería de ocuparnos en tanto que militantes de un partido no solamente democrático, sino también con pretensiones revolucionarias. Previamente y a propósito de la afirmación de que Herty es tan sandinista como cualquier otro, habría que decir que el sandinismo y sobre todo el sandinismo del FSLN, ha tenido dos propósitos, el primero fue un propósito democrático y por lo tanto antisomocista, y el segundo un propósito revolucionario antiimperialista, lo que hoy por hoy nos conduce al enfrentamiento contra el neoliberalismo, tal como está consignado en el actual programa del FSLN.

Obviamente que dentro del FSLN existen compañeros para quienes el propósito histórico del sandinismo ya está agotado con la desaparición de la dictadura somocista. Sin embargo, habemos otros que pensamos que el verdadero propósito apenas comienza, después de haber sido abortado por la contrarrevolución oligárquica e imperialista, como es el de continuar empujando el proceso de reformas radicales a fin de ponerle fin al injerencismo imperialista y a su expresión local, oligárquica y neoliberal. En relación con este propósito y sin que pensemos que Daniel sea el único que puede defender tales banderas revolucionarias, (lo que sería una tragedia para el propio FSLN, pues nuestro destino revolucionario apenas sobreviviría a la edad del comandante Ortega), pienso sin embargo, que hoy por hoy el comandante Ortega representa dicha posibilidad, mucho más que el compañero Herty Lewites.

El expediente del FSLN y del comandante Ortega en particular en estos difíciles últimos años, es muy elocuente al respecto, señalemos por ejemplo: la mayor participación de compañeros de extracción y posición popular en el congreso del partido, en las asambleas sandinistas, en los cargos a concejales y alcaldes, diputados y otras instituciones públicas nacionales; la lucha contra el neoliberalismo y el injerencismo estadounidense; el papel del FSLN en la asignación del 6% del presupuesto de la república a las universidades y la transferencia del 6% a las municipalidades; el aumento salarial a los 50,000 maestros y trabajadores de la salud; el carácter popular de la Ley de Cooperativas, la ley creadora del instituto de la propiedad, la ley de derechos laborales adquiridos; la ley de protección a los tarjetahabientes; el freno al hegemonismo presidencialista a través de un verdadero equilibrio de poderes; la abierta posición contra la cultura oligárquica y entreguista de la clase política tradicional.

Una candidatura para sumar, ganar y avanzar

A pesar de lo dicho anteriormente, creo que para la unidad, reunificación y fortalecimiento del FSLN, así como para la gobernabilidad de la nación y el bienestar del pueblo nicaragüense, sería deseable una fórmula donde el comandante Ortega sea el candidato a presidente y el compañero Herty Lewites sea el candidato para vicepresidente. Estaríamos haciendo al interior del propio FSLN lo que están haciendo los pueblos latinoamericanos y con lo cual están ganando las elecciones, como es juntar a candidatos de naturaleza izquierdista y antiimperialista con candidatos señalados como realistas, modernos, pragmáticos, capaces de atraer electores no identificados con la izquierda, aunque hartos del neoliberalismo.

Sobre el derecho a ser candidato a presidente, obviamente que Daniel tiene mucho más derecho que Herty Lewites, por el expediente de Herty de haberse salido del partido y fundar otro movimiento político (SOL). Respecto a su opción para ser candidato a vicepresidente, el propio comandante Ortega le ofreció tal nominación a Herty, además, el FSLN ha manifestado que tal nominación puede ser pretendida incluso por figuras situadas fuera del FSLN, como sucedió con las candidaturas a vicepresidente de don Juan Manuel Caldera y Agustín Jarquín Anaya. Vale señalar que un entendimiento con Herty y los sectores que lo acompañan cabe muy bien dentro de la política de apertura del FSLN con anteriores miembros del partido (MRS), y que incluso ha sido llevada a cabo con diferentes partidos y personalidades no sandinistas, por ejemplo la propia Resistencia, con quien nos liamos a tiros en los ochenta. No creo que un entendimiento con Herty, sea más difícil que el emprendido con figuras como el cardenal Obando, líder espiritual de la contrarrevolución durante la guerra de agresión, Arnoldo Alemán, el gran corrupto y continuador del somocismo, o Enrique Bolaños, representante de las corporaciones transnacionales y de la oligarquía conservadora.

Por supuesto que Herty no es el único candidato para vicepresidente, pero hoy por hoy, tiene a su favor, una buena trayectoria como militante sandinista antisomocista, un buen expediente como alcalde de Managua por el FSLN y el apoyo de un segmento significativo de militantes al interior del FSLN que piensan que con Herty aumenta la posibilidad de ganar las elecciones, así como de muchos sandinistas situados fuera del FSLN que esperan una oportunidad para acercarse y trabajar al lado del FSLN; cuenta asimismo Herty con el apoyo de muchos pobladores que estando fuera del sandinismo están hartos de las políticas neoliberales y dispuestos a darle su voto.